…El texto narrativo…

       Una noche de luna llena, dos buenos amigos están sentados en un muro bebiendose entre los dos una botella de vino.

        Su amigo Pepe miró a su gran amigo Juan y le notó que esa noche estaba muy callado,preocupado y al mismo tiempo triste e inquieto, probablemente sería algo muy gordo lo que le estaba sucediendo. Pepe preocupado le pregunto:

– ¡Pero, Juan! ¿Qué es lo que te pasa hoy? Estas muy callado. ¿Qué te ocurre, mi gran amigo?

– Nada… Bueno la verdad si me pasa algo… Es muy grave y nose si contartelo. No quisiera herir los sentimientos de un gran amigo como tu.

– Tienes razón amigo, pero yo soy un gran amigo tuyo y sabes que me puedes contar todo. Sea bueno o malo. Vamos Juan cuentamelo, fijo que es una tontería.

– No Pepe, no. Esta vez no es ninguna tontería. Es algo demasiado grave, te va a doler mucho. Te lo voy a contar pero que sepas, amigo, que lo que te boi a decir no es nada fácil de explicar. Me duele mucho decirtelo pero… Ayer a la tarde vi a tu mujer con otro hombre.

Pepe, le miró y se empezo a reir y le dijo riendose:

– ¡Lo vez! una tontería. Seguro que era el panadero.

– ¡No! no era el panadero y no es ninguna tontería les vi besandose.

Pepe dejó de reir, le miró y al ver que no era ninguna broma, se quedo tan blanco como un filo nuevo.

– ¡Qué!¡No puede ser!¿Estas seguro?

– Sí. Yo, lo siento muchisimo Pepe.

– No te sientas mal.- Le dijo Pepe intentando echarle una sonrisa a su gran amigo. Pero la tristeza le invadió el cuerpo y no lo pudo conseguir. Pepe sin saber que  hacer le dijo a Juan.

– Gracias por habermelo dicho. Tu si que eres un fiel amigo. Me voy a ir a casa a acostarme, dormiré un rato y mañana por la mañana, cuando se despierte mi mujer, hablaré con ella de lo ocurrido y tranquilo amigo que no te delataré.

– Esta bien. Muchas gracias. Por cierto, ¿quiéres que te acompañe?.- le pregunto Juan.

– No, pero gracias de todas formas. Iré yo solo y pensaré en lo ocurrido.

     Entonces, Pepe bajo del muro, se despidió de su amigo dandole un abrazo y se fue. Pero esa noche Pepe no llego a casa. Estaba demasiado triste como para ir. Entoces, se fue a un acantilado que había cerca de su casa.

     Cuando llegó al acantilado se sentó en una roca grande y fría. Estaba tan triste y se sentía tan mal que cojió dos piedras una puntiaguda y la otra gorda, grande y dura y en la roca que estaba sentado empezó a grabar como se sentía en este momento.

    Cuando terminó se fue a casa y cuando vió a su mujer no esperó a mañana para decirselo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: